Ahora que están de moda las narrativas con las que se pretende poner en escenarios diferentes una misma situación, y que con facilidad se califican como históricos hechos que son tan normales como las variantes en las narrativas, no estaría mal que se hiciera más caso a un esquema que también está de moda y que se refiere a la reacción inmediata, pero aplicada ante cualquier hecho que podría entrar en la narrativa de los supuestos hechos históricos.
Espero que no esté tan complicado entender lo que pongo al inicio, pues de su traducción depende que haya reacciones favorables que consoliden hechos, y no se quede todo en las narrativas.
Ya pues. A lo que voy es a que se reaccione de inmediato para enmendar errores, y no nada más en lo político, sino también en el ejercicio gubernamental, para que más temprano que tarde, quienes lo hagan ocupen un buen lugar en la historia de nuestro país.
Quedarse donde mismo implica el riesgo de no figurar más que en la parte donde a nadie le gusta estar, y aferrarse a la negación de no aceptar que se ha fallado, podría tener consecuencias en cualquier proyecto que nació con la idea de no dejar de trascender.
Y porqué digo lo anterior, pues porque están sucediendo cosas que a la mayoría deja mal parada, y todo porque cometen el error de creerse dueños de la verdad, y de ver a sus semejantes como seres incapaces de pensar.
Los políticos tienen mucho por hacer en la búsqueda de las correcciones, y los periodistas, no se salvan si de lo que se trata es de hablar con la verdad, y no de estar creando estrategia de lograr mayores ganancias.
Los compromisos de ambos son para con la sociedad, que es lamentablemente la que luego se ve engañada por hechos, narrativas y reacciones que nada tienen que ver con la respuesta a sus demandas y sus intereses.
No sé si todavía se esté a tiempo de cambiar el rumbo que no lleva más que a la incertidumbre y a la desesperanza, pero quiero creer que sí se puede, y que así debe ser por el bien de todos.
Si hay que castigar a quien se lo merece, se tiene que hacer, y si hay que reconocer cuando las cosas se hacen bien, también es imprescindible hacerlo.
Secreto a voces: Dicen que narrar hechos históricos no debe ser para que haya reacciones tardías.