Opinión

INDICADOR POLITICO: Mundial sirve para exhibir ingobernabilidad de la 4T

Por Carlos Ramírez

Miércoles 10 de Junio de 2026

Nada ilustra de la mejor manera la realidad de que el proyecto de Gobierno de Morena y la 4T no puede como movimiento parcial operar las riendas de la República que la decisión de la jefa del Gobierno Clara Brugada de pintar la ciudad de morado y luego repintarla de amarillo y la aparición del secretario de gobierno Cravioto recomendando el jarabe Ajolotius para que los críticos no la hagan de tos con sus quejas.

Estos dos hechos ayudan a entender el caos capitalino en torno al mundial de fútbol y aportan elementos para revelar que la crisis con la CNTE, con los transportistas, con las madres de los desaparecidos y con las altas cifras de percepción de inseguridad estaría mostrando que Morena y la 4T carecen de propuestas, de liderazgos y sobre todo de capacidad de gestión del aparato público federal.

Estas evidencias que son muy superiores al mensaje muy localizado y pequeño de Coahuila son las que explican las razones del regreso del expresidente Andrés Manuel López Obrador al liderazgo de un movimiento desarticulado por falta paradójicamente de liderazgo político sin la figura del caudillo. Y no es, como se quiere vender, por incapacidad de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, sino porque sus funciones y tareas no toman la estructura política de la 4T, y entonces se requiere el regreso y aquí se usa el término como categoría política del mesías del Palacio de Invierno de Palenque a una nueva marcha sobre Roma.

El problema no se encuentra en las limitaciones políticas de quienes se hicieron cargo desde diciembre de 2018 del aparato público federal, sino al hecho real de que el playbook o libro de jugadas de Morena en la lucha política solo podría descifrarlo López Obrador. Las crisis, por ejemplo, han mostrado que Morena abrió la jaula del tigre que mantenía administrado el PRI y el PRIAN y no saben cómo regresarlo al cautiverio: la CNTE con sus acciones que han doblegado al Estado, las madres buscadoras desdeñadas en Palacio Nacional, las sociedades locales hartas de la gobernanza criminal de abrazos, no balazos, los transportistas que padecen la corrupción carretera y los asaltos y la sociedad que de vez en vez manda el mensaje de crítica en las evaluaciones sobre percepciones de inseguridad, son algunos de los casos que se están conjuntando para que hoy miércoles y mañana jueves salgan a las calles solo a mostrar ineficacia de la 4T en la gestión de la cotidianeidad de la República.

Pero López Obrador, la 4T y Morena no buscarán reencauzar la gobernabilidad de la República a través de algún acuerdo plural indispensable que el PRI y el PRIAN gestionaban no por talento político sino por evitar el descarrilamiento de las protestas. Las crisis acumuladas en las calles como protesta ciudadana son hoy una muestra o así debería ser leídas en los dos Palacios de poder, el Nacional y el de Palenque de lo que puede ser caracterizado con sentido político y real politik como crisis de expectativas.

El problema que se va a enfrentar el liderazgo 2.0 del presidente emérito López Obrador estará en que las expectativas que abrió en el 2018 y que conjuntó inclusive el voto antipopulista y antipriista y antipanista y encontró durante los últimos siete y medio años un bloque gobernante morenista para sus propios intereses y no para reconstruir el gran consenso nacional ya ha tenido cinco rupturas históricas en México: el radicalismo cardenista, proyecto contrarrevolucionario de Miguel Alemán Valdés, el populismo echeverrista que provocó la movilización popular del 68, el colapso económico y social de 1981-1982 que prohijó el neoliberalismo y el populismo-neoliberal empobrecedor y sólo asistencialista de López Obrador que suponía que iba a construir un nuevo consenso nacional y sólo aplicó un proyecto personal.

El regreso de López Obrador al liderazgo activo de la 4T tratará de reconstruir el entendimiento político que no fue acuerdo ni consenso, pero ya con las evidencias muy claras de que nunca se trató de un nuevo proyecto político nacional sino el encumbramiento una nueva élite que se aprovechó del colapso del PRI, el PAN y el PRD. La 4T y parece querer ignorarlo tampoco enfrenta una oposición organizada que regresa por sus fueros, sino con buena parte de la sociedad nacional decepcionada que votaría por la oposición reproduciendo el exitoso modelo no consensual sino anímico del 2000 con Fox, del 2006 con Calderón, del 2012 con Peña y el regreso del PRI y del 2018 y en 2024 con López Obrador y Sheinbaum Pardo.

El problema de corto plazo no radica en ejercer el control político autoritario para evitar que mañana y pasado se colapse el gobierno, sino tener claro que después del mundial de futbol se regresará a la cotidianeidad de un proyecto de gobierno desensamblado y sin propuestas y a elecciones decisivas en 2027 y en 2030 en medio de una crisis de expectativas posmorenistas.

Política para dummies: la política radica, regresando a los clásicos, en recuperar la capacidad de gestión, legitimidad y liderazgo de la polis.

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