Ahora con los recientes hechos sucedidos como consecuencia de la captura y posible muerte del señor Nemesio Oseguera Cervantes, más conocido en el bajo mundo en donde se desenvolvía y en los medios informativos como El Mencho, un camarada y un servidor recordamos una plática que tuvimos respecto a la suspensión de los envíos de petróleo por parte de nuestro país hacia la hermana República de Cuba.
Mi camarada y yo volvimos a coincidir en la percepción del actuar de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), por lo menos en estas dos ocasiones.
Tal vez haya sido el sentido común lo que nos hizo coincidir, ya que, más o menos, dijeron algo parecido algunos analistas en cuanto al porqué no se estaba enviando petróleo a Cuba, pues los detractores y adversarios de siempre en contra de la Cuarta Transformación (4T) afirmaban que la suspensión del envío se debía más al miedo y sumisión de CSP hacia el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, debido a la amenaza de subir y aplicar más aranceles a todos los países que le suministraron petróleo a la isla mayor de las Antillas.
En aquella ocasión la coincidencia se dio precisamente a que nuestra Presidenta había pausado los envíos era por protección tanto a quienes se vieran afectados por la aplicación de esos aranceles, así como la economía de nuestro país en donde como casi o siempre sucede, quien viene pagando los platos rotos es el pueblo consumidor.
Así en esta ocasión en cuanto a las secuelas del operativo contra El Mencho, pues de nueva cuenta surgieron vivas a favor y en contra y, desde luego, aplicando el viejo y conocido dicho de que al gobierno le fue como al cohetero: si se ceba le chiflan y si prende, también.
Lo anterior debido a que las voces en contra, aparte de decir que había sido un operativo ordenado y planeado por el gobierno gringo, de inmediato añadieron por qué no lo había hecho antes el gobierno mexicano si ya sabía en dónde se ocultaba El Mencho; así que, para calmar los ánimos, el mismo gobierno mexicano que encabeza CSP confirmó públicamente que todo el plan de ejecución de este operativo se planeó y se llevó a cabo por puro personal mexicano y que, si acaso se recibió algún tipo de ayuda por parte de los gringos fue el trabajo de inteligencia, así como información factible que, obviamente, contribuyó a que este operativo llegara a buen fin.
Sin embargo, este buen fin en realidad fue amargo y oscuro debido a las consecuencias que significaron bloqueos de calles, avenidas y carreteras con vehículos incendiados lo que significó también parálisis económica y de movilidad en las poblaciones afectadas; pero lo peor fueron las muertes de varias personas de ambos bandos y posiblemente hasta de civiles ajenos a este tipo de acontecimientos.
Afortunadamente y al parecer, cada vez se está restablecimiento la normalidad, salvo alguno u otro conflicto aislado que pudiera surgir en algún momento inesperado.
Sea pues. Vale.