Para nada sorprende que a varios sectores de la sociedad haya alegrado el despido del señor Marx Arriaga Navarro como Director General de Materiales Educativos, ya que, desde su nombramiento fue ampliamente criticado y más cuando se documentó que estaba inmerso en la elaboración de los nuevos libros de texto gratuitos bajo el lema: Nueva Escuela Mexicana.
En su momento a Marx Arriaga se le criticó de ser comunista, socialista, ideólogo y de hasta adoctrinador debido al contenido de estos libros en cuanto a que cita la ideología de género, así como adentrarse en la educación sexual; pero más, por el contenido sobre la guerra sucia que padeció nuestro país por parte de los gobiernos entre los años 60, 70 y parte de los 80 y 90 del siglo pasado como las masacres del 2 de octubre de 1968 y 10 de junio de 1971 (no se olvidan), así como las matanzas de Acteal, Aguas Blancas, Nochistlán; los 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa, entre otros datos recientes ya históricos.
Bien se dice que hoy en día se podría decir que estamos en una era de cristal, pues a estos ciertos sectores de la sociedad les asustan hasta las palabras que antes eran de uso común en el léxico popular y tradicional, ya que ahora les molesta que a personas de piel oscura les digan negros o negras e incluso, hasta han logrado que a diversos artículos con diversas denominaciones se les cambie el nombre por considerar ofensivos el nombre presente en el paquete. Y, un poco más lejos, es decir, en el vecino país del norte se les tuvo que cambiar el apodo a algunos equipos de béisbol como a los Indios de Cleveland que ahora son Guardianes, y así por el estilo.
Igualmente, en algunos subtítulos tanto en películas como en series, así como en las redes sociales con videos extranjeros que muestran subtítulos, se tergiversan varias palabras referentes a fallecidos en accidentes o balaceras; hasta la palabra sangre en algunas ocasiones se ponen asteriscos entra las letras iniciales y terminales, ya no se diga palabras como violación, rapto, golpes y un largo etcétera que, en verdad, resulta hasta ridículo.
Es tal vez por lo mismo que, tal y como se dice por parte de los creadores de los nuevos libros de texto gratuito, estos libros están elaborados para crear y formar conciencia entre el alumnado, así como para ser partícipes en la enseñanza para que aprendan a discernir, pensar y sobrevaluar lo que leen y no quedarse únicamente con lo que les dicen sus docentes, para en caso de que no entiendan algo sea mejor preguntar y no quedarse con la duda o certeza de que lo que les dijeron es lo absoluto y no hay nada más allá.
El hecho de incluir en estos libros las nefastas masacres y represiones que se dieron en la era priista y panista, lo mejor es que citen precisamente para que las nuevas generaciones se den cuenta por sí mismos que no todo ha sido miel sobre hojuelas, porque son hechos que sucedieron y que, no por ocultarlos se va a desaparecer la historia; aunque infortunadamente hoy en día hay gente de 50 años de edad para abajo que no han oído hablar de lo que pasaba en nuestro país no nada más en las zonas rurales, sino hasta en las urbanas, en el entendido de que no se puede tapar el Sol con un dedo y menos ahora que están las redes sociales en las que, si no lo publican los medios tradicionales o por parte del gobierno actual, son estas redes las que se encargan de sacar a flote cualquier tipo de información, así sea falsa o real, pero sale.
Sin embargo, no nada más gente de 50 años de edad o menores no están inmersos en la historia reciente, sino por desgracia, también los hay entre adultos mayores de 60 y más, sobre todo aquellos que han vivido dentro de su burbuja de cristal y que creen o piensan en que nada de estos acontecimientos trágicos en la historia reciente de México han pasado, tal vez por vivir dentro de un radio de acción en el que suponen, tal y como lo dijo alguna vez Pedro Aspe Armella cuando fungió como secretario de Hacienda y Crédito Público en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), cuando afirmó que la pobreza en nuestro país era un mito genial.
Así que Marx Arriaga Navarro no puede ser tachado de comunista ni de querer adoctrinar a las nuevas generaciones tan solo por citar, junto con académicos y docentes de ambos sexos acontecimientos históricos recientes.
En cuanto a adoctrinamiento, ¿qué no acaso en algunas religiones impuestas en nuestro país los padres de familia mandan a sus hijos a la doctrina?
Sea pues. Vale.