No sorprende tanto el hecho de que haya personas de todas las edades que se dejen llevar por lo que dicen los medios de manipulación (AMLO dixit) y que crean que vamos o estamos en una dictadura; lo que sí sorprende es que haya adultos mayores que también se vayan con la finta, aunque hayan leído y visto en su tiempo sobre las dictaduras tanto en Centro como en Sudamérica.
Esta información de que vamos o estamos en una dictadura y de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es autoritario le está dando resultados a la oposición, precisamente aprovechándose de que hay infinidad de jóvenes de las nuevas generaciones y adultos mayores que entran dentro del esquema de: quien olvida su historia está condenado a repetirla.
Respecto a los jóvenes de las nuevas generaciones no sorprende tanto debido a que, durante los 36 años del neoliberalismo casi no se tocó este tema en forma alguna y no hubo casi ninguna información sobre las crueles dictaduras no nada más de las más recientes, sino de las que ha habido en la mayor parte del mundo; sino al olvido de los adultos mayores de ambos sexos que, por haberse publicado en medios impresos, televisión y noticieros de la radio sobre el derrocamiento del gobierno legítimamente constituido en Brasil a mediados de los años 60 del siglo pasado, la cruel dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua, los golpes de estado en Argentina y Chile, en Guatemala, El Salvador y, desde luego, la dictadura de Fulgencio Bautista en Cuba; de papá y baby Doc Duvalier en Haití, la de Alemania, con Adolfo Hitler, y un largo etcétera de lo que en verdad sí fueron dictaduras, la mayoría, si no es que todas ellas apoyadas por el tío Sam, desde luego.
Pero para no andar tan lejos, en nuestro propio México lindo y querido también tuvo su dictadura, aunque disfrazada de democracia; una dictadura a la que varios analistas en su tiempo denominaron como una dictablanda y el escritor peruano Mario Vargas Llosa la llamó la dictadura perfecta. Una democracia que presumían los priistas en su tiempo que quedó en entredicho con las represiones a médicos y enfermeras, a los ferrocarrileros, pero, sobre todo, a los estudiantes y a los campesinos y obreros en todo tiempo desde los albores del PRI con su abuelo, el Partido Nacional Revolucionario (PNR), luego su papá, el Partido de la Revolución Mexicana (PRM).
Pero también el Partido Acción Nacional (PAN) no cantó tan mal las rancheras en cuanto a represiones, como la que hubo en el municipio de Atenco, en el estado de México, durante el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006), cuando se proyectó por primera vez construir ahí un nuevo aeropuerto, solo que no les resultó debido a la oposición de los habitantes de Sal Salvador Atenco, mediante un movimiento al que se le llamó como los macheteros de Atenco; aunque la verdadera represión se dio posteriormente, pero por el gobierno priista del entonces gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, represión avalada por el panista Vicente Fox, cuyo gobierno no hizo nada ante los cientos de denuncias por abuso de autoridad, campesinos golpeados en forma severa, desaparecidos probablemente muertos y, desde luego, infinidad de mujeres violadas; ah, y hasta un can que observaba a los policías pasar por su puerta y que uno de ellos le dio un macanazo sin justificación alguna.
En ese tiempo cuando los macheteros de Atenco le decían a Vicente Fox que las botas que traían ellos sí eran de hombre y no de otra cosa, hubo quienes dijeron que en los mejores tiempos del PRI los líderes hubieran sido apresados de inmediato.
Con la no acción del gobierno de Fox Quesada por esta cruel represión, se confirmó el prian, un prianismo que se cuajó con el fraude electoral de 1988 cuando, Carlos Salinas de Gortari usurpó la Presidencia de la República y se consolidó aún más con el otro fraude de 2006, cuando otro usurpador, Felipe Calderón Hinojosa, se apropió ilegalmente del Poder Ejecutivo.
Y hoy en día se habla de una dictadura que esa sí, es inexistente en nuestro país, de un supuesto autoritarismo que, quienes afirmas que lo hay ni siquiera tienen idea de lo que en realidad es la dictadura y el autoritarismo; pues desde el sexenio anterior existe mayor libertad de expresión en los medios, así ataquen al gobierno en turno, algo impensable en la era del PRI y del PAN, en donde por ley no escrita no se podía hablar del gobierno, de las Fuerzas Armadas y de religión; específicamente de la Virgen de Guadalupe.
Sea pues. Vale.