Este pasado día 14 de enero, en el portal de meridiano.mx en internet aparece una nota firmada por el periodista Argimiro León, con el encabezado de: Urgen transportistas incremento de pasaje ante deterioro de unidades. Y, en el grueso de la nota, se informa que el señor Antonio Ramírez Domínguez, quien se ostenta como dirigente de los choferes del trasporte público, defiende la urgencia de un aumento de dos pesos en la tarifa debido a que los ingresos actuales son insuficientes para costear el mantenimiento y las mejoras de las unidades.
Asimismo, Ramírez Domínguez aduce que los permisionarios reciben una recaudación de 4 mil pesos por unidad, por lo que descontando el pago a los conductores el remanente es mínimo, lo que imposibilita la inversión en cuanto a refacciones y mejoras, sobre todo, cuando el costo de las llantas oscila entre los 5 y 8 mil pesos. Además, este dirigente de los choferes urbanos afirma que el deterioro al interior de las unidades lo ocasionan jóvenes vándalos que hacen pintas y rompen los asientos.
Llama la atención que, como casi siempre sucede cuando se pide aumento en las tarifas del transporte urbano, se hace la promesa de que se van a mejorar las unidades, así como mejoras en el servicio al usuario, lo que no sucede, al menos no al cien por ciento, ya que el servicio sigue siendo más pésimo que óptimo, ya que las unidades en diversas rutas pasan con bastante tiempo de diferencia entre una y otra unidad lo que genera pérdida de tiempo entre los usuarios; y ya no se diga en domingos y días festivos cuando ya a las 8 de la noche dejan de pasar como lo hacen los demás días hábiles; si acaso llega a pasar una unidad allá a las quinientas, si es que pasa, porque después de esa hora nocturna es muy difícil poder abordar un camión o una combi, claro que no en todas las rutas, pero sí en la mayoría de ellas.
En cuanto a la renovación de las unidades, si acaso se les da una manita de gato a una que otra unidad, pero la mayoría sigue igual de deteriorada, por lo que la mayoría de los usuarios tienen siempre presente que la promesa de mejorar servicio y unidades para justificar el aumento a la tarifa, siempre queda en eso: promesas y nada más.
De hecho, esta solicitud de aumento en las tarifas del transporte urbano ya se esperaba, y si bien se hace en voz del dirigente de los conductores de las unidades de este servicio, se entiende que el señor Antonio Ramírez Domínguez no se manda solo, porque aunque se diga dirigente de los choferes, se ve más bien que es el vocero de los permisionarios y concesionarios, ya que en vez de pedir mejoras para el gremio que dice representar, como mejoras en los salarios, seguridad social, capacitación, uniformes, así como terminales y sub terminales dignas, en donde los choferes tengan un lugar para ingerir sus sagrados alimentos, estirar las piernas y facilidad de desahogar sus necesidades fisiológicas, mejor se dedica a hablar por sus patrones.
Y tan ya se esperaba esta solicitud de aumento a las tarifas debido al efecto de contaminación, pues en el vecino estado de Jalisco la tarifa para el transporte urbano se acaba de incrementar de 9.50 a 14.00 pesos, una nueva tarifa que entrará en vigor tanto para camiones, macros y tren ligero, el próximo mes de abril.
Obviamente que el aumento en Guadalajara, Jalisco, es mucho, por lo que las protestas de los usuarios no cejan en esa ciudad; aunque para bajar los ánimos se ha dicho que los estudiantes nada más tendrán que pagar 5 pesos por viaje, pero los demás usuarios tendrán que tramitar una tarjeta de prepago; aunque no será para todos ya que está contemplada esta tarjeta únicamente para un tanto por ciento de la población, y quienes obtengan esta tarjeta solamente pagarán 11 pesos, quienes no la alcancen a tener, pagarán los 14 pesos acordados.
Entre las protestas casi generalizadas por este aumento en Guadalajara, Jalisco, se está señalando que se diga el destino de los .50 centavos con los que se quedan las alcancías en donde se deposita el importe del pasaje, ya que quienes depositan una moneda de diez pesos ya no reciben el cambio respectivo. Esto debido a que los conductores de las unidades ya no reciben dinero en efectivo, pues los usuarios utilizan una tarjeta de prepago, así como los adultos mayores; sin embargo, las personas que no la tienen, pagan con monedas depositándolas en un dispositivo para el propósito. Si no tienen los 9.50 exactos depositan una moneda de 10 pesos, pero no hay cambio.
Sea pues. Vale.