El programa de vivienda que tiene el gobierno federal por todo el territorio mexicano, según menciona la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tiene como propositivo darle a millones de mexicanos el derecho de tener donde vivir.
Refleja, además, apuntó en su conferencia de prensa de este lunes, que en nuestro país y gracias a la Cuarta Transformación, se vive una etapa de pleno desarrollo.
Visto desde esa óptica el programa que va acompañado de la palabra bienestar podría considerarse como un gran acierto de la actual administración, sobre todo si se compara con los programas de gobiernos anteriores mediante los cuales se ofrecían créditos que a la postre resultaban impagables.
Ahora lo que está en debate es la regularización del crecimiento que va aparejado con el desarrollo, señaló la misma jefa de la Nación, quien en opinión de su servilleta, no está nada equivocada porque para tomarse decisiones en este tema, primero deben analizarse y discutirse propuestas.
El punto aquí es que para dicho programa los gobiernos estatales son los que se encargan de donar suelo, mismo que, al paso de las construcciones, se ve reducido en lo que se refiere a áreas verdes.
Y no es cosa menor eso de tener cada vez mas espacios tapizados con cemento, aunque los desarrolladores, sean del gobierno o de la iniciativa privada, en sus proyectos expongan que están contempladas plazas y camellones con árboles.
La discusión tiene que enfocarse en principio hacia el impacto ambiental, principalmente en zonas donde el movimiento económico es mayor porque es ahí donde siempre habrá más demanda de viviendas.
Si no se hace un buen análisis y únicamente se dedican a satisfacer la demanda de habitación, entonces no habrá en un futuro muy lejano donde acomodar a tanta gente.
Luego viene el problema convertido en facturas que cobra la naturaleza, porque está comprobado que entre menos vegetación es más el riesgo de padecer los efectos del cambio climático.
Es por ello que creo se ha llegado el momento de hacer pausa con ese tipo de programas, sin dejar de reconocer el derecho y la necesidad que tienen muchas familias de tener una propiedad, para planificar mejor y sujetarse a lo que el mismo gobierno ha dado en llamar la atención de las causas.
Por ahora son miles los que están aprovechando que se ofrecen créditos accesibles, pero no vaya a ser que después haya muchos arrepentidos por vivir en lugares donde tendrán muchos problemas.
Que la vivienda no sea solamente un tema para ganar popularidad, y sí, un asunto que tiene que resolverse no sólo con buenos planes, si no también con medidas inteligentes.
Secreto a voces: Dicen que vivir bien es, sobre todo, vivir tranquilo.