El tema de Rubén Rocha Moya, con sus licencias y con las denuncias que pesan sobre sus hombros, sigue dando tela de donde cortar, tanto para los que de algún modo buscan aún protegerlo, como para los que ya quieren verlo tras las rejas y no sólo a él, sino a otros funcionarios y políticos sobre los que recae la sospecha que tienen nexos con el crimen organizado.
Ah, pero también da material a los que como yo nos da por ser comentócratas, opinológos, columnistas o seres a los que les gusta meter su cuchara en este y otros temas que se consideran de interés general.
Es por ello que hoy su servilleta, mis atentos lectores, quiere citar en este espacio algo de lo dicho por la presidenta Claudia Sheimbaun Pardo en su conferencia de prensa de este lunes, referente a lo que ya se estima como el adiós definitivo de Rubén Rocha de la gubernatura Sinaloa. En primer lugar, la jefa de la Nación ratificó lo ya expresado anteriormente por ella en el sentido de nunca haber tenido contacto con Rocha antes que él tomara la decisión de ponerle fin a su primera licencia para separarse del gobierno, con lo que buscó ratificar también que fue él quien optó por así hacerlo, sin consultar a nadie. Del mismo modo, dejó en claro que, si antes no habló con él, ahora menos lo hará, luego que Rubén decidió una vez dejar vacante el puesto de mandatario estatal.
Pero al igual que otras veces, insistió en que el gobierno de los Estados Unidos a través de las instancias correspondientes, no ha enviado las pruebas que dice tener en contra de Rocha, y que por esa razón se esperará a que sea la Fiscalía General de la República la que informe sobre las investigaciones que realiza en torno a este y otros casos. Pero no por ello se abstuvo de hacer sus propios juicios e igualmente, arremetió contra Alejandro Moreno Cárdenas acusando al dirigente nacional del PRI de ser traidor y entreguista, por buscar que se haga justicia desde el vecino país del norte, y para no variar, recordó al expresidente Felipe Calderón Hinojosa, como otro elemento entregado a los intereses de un gobierno extranjero, y culpable, de él sí haber tenido pactos con un grupo de la delincuencia organizada.
Cómo prueba, para no variar, trajo a colación los apellidos García Luna. Luego del desahogo presidencial recurrió a su constante discurso que habla de un pueblo bueno y sabio que no se dejará engañar, aunque para tratar de hacerlo los adversarios de su gobierno hacen un mal uso de las redes sociales y ahora hasta de la inteligencia artificial. Por eso es que vamos por la regularización de ambas, reiteró.
Por su parte Moreno Cárdenas y otros más sostienen que si se ven obligados a recurrir al apoyo internacional, es porque están convencidos que las autoridades de nuestro país jamás actuarán en contra de los delincuentes que militan en Morena.
Son pues dos narrativas perfectamente marcadas las que tienen dividido a nuestro país, y una vez más, como hace ya un buen tiempo, en ambas se recurre a la bondad y sabiduría del pueblo mexicano para tratar de inclinar la balanza a su favor. Luego entonces, lo que nos queda por concluir es que el ganador será aquel que logre implantar su narrativa, donde se incluye, de los dos lados, la petición de ya no permitir que vayan a cargos de elección popular los que no demuestren o hayan demostrado con hechos, que son honestos y honrados, y que están dispuestos a entregarse al pueblo por el gran amor que le tienen a México. En su narrativa, los adversarios le ponen una difícil tarea a los que tienen el trabajo de seleccionar candidatos, siempre y cuando no haya en ellos la condenada voluntad de imponer a quien les dé la gana, y de tratar de pasarse por el arco del triunfo todo aquello que el Instituto Nacional Electoral tiene la obligación de regular.
Secreto a voces: Dicen que la narrativa que se lleva hasta el grado de echar putazos, es propia de los que por ningún motivo quieren quedar fuera del poder.