Pues vaya argüende que se armó debido a los exámenes de nuevo ingreso y licenciaturas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) debido a que se detectaron, según lo documentado, fraudes masivos, suplantaciones y el uso de inteligencia artificial en el examen de admisión en línea.
Queda claro que el avance de la tecnología digital crece a pasos agigantados y que puede hacer uso de la misma en varias cosas; sin embargo, se dice que aquí el problema se dio precisa y principalmente en los exámenes en línea y, que por lo mismo, se detectaron infinidad de anomalías por el uso de la inteligencia artificial y de responder preguntas con respuestas no estudiadas o comprendidas del todo por los aspirantes, sin copiadas de la información que se da sobre determinados temas en las redes sociales y aplicaciones debidas de las que hoy en día, prácticamente tienen respuestas para cualquier pregunta, desde preguntar los pronósticos del tiempo hasta sobre temas de teoría cuántica y otros avances científicos.
Sin embargo, para qué tanto rollo debido al uso de la cibernética si todo se pudo resolver haciendo los exámenes a la antigüita, es decir, en forma presencial tal y como se han elaborado desde siempre: con el cuestionario presente impreso en papel y el alumno con su lápiz o bolígrafo y listo. Así de fácil.
Está claramente documentado que existe un gran déficit en una gran mayoría de profesionistas como en medicina debido a negligencias medidas comprobadas, efectuadas por quienes se suponen tienen los conocimientos necesarios para no incurrir en estas negligencias; claro que en el entendido que de humanos es errar, pero no tantas veces y, que debido a esos errores se aprenda para ya no volverlos a cometer en lo absoluto. Algo similar se ha visto que sucede en el estudio de leyes, en Derecho en todas sus faces debido a que varios abogados les dan, entre sí, diferentes interpretaciones a las leyes que, se supone, al momento de su aplicación debe de haber cierta forma de unificar criterios basados en la esencia, el espíritu de las leyes.
¿Por qué se dan estas anormalidades en varios profesionistas? Pues precisamente porque se ha detectado y comprobado que sustentaron un examen profesional ya sea copiándolo o comprarlo ya contestado. Y esto no es piña ni romanticismo puro, porque hará un poco de más de cinco años cuando se informó de haber detectado la venta de cuestionarios en alguna facultad de medicina en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, con un costo mínimo de 125 mil pesos. Está documentado.
Pero aún así, la mejor opción para sustentar un examen desde la primaria hasta lo profesional es en hacerlo en forma presencial, así sea con acordeones u otro tipo de chanchullos, pues ya se sabe que el ser humano se las ingenia para poder saltar en lo posible algunos problemas; pero preferible a hacerlo a distancia, ya que profesoras y profesoras no saben si el alumno contestó de acuerdo a sus propios conocimientos o a lo que le dictó Google y cualquiera otra aplicación de internet.
Se entiende que los docentes de ambos sexos ya pasaron por la misma situación de sus alumnos al presentar sus exámenes, por lo que lo más probable es que puedan detectar a los alumnos que quieran recurrir a algún tipo de trampa al estar contestando su examen, así que por lo mismo y sea como sea, las respuestas de los alumnos tendían como base su propio entendimiento, enseñanza adquirida y aprendizaje.
Cierta vez leí que, en un profundo sótano de algún edificio del gobierno estadounidense existía un cuarto de cristal sin visos de cámaras y micrófonos de ningún tipo en donde asistían los que se dicen manejadores del mundo, cuarto al que tenían que entrar totalmente desnudos sin ningún tipo de alhajas, medallas o anillos, que se sentaban ante una mesa también de cristal y en sillas ídem. Todo esto con el fin de que nadie pudiese grabar lo ahí acordado, pues se trataban asuntos para el manejo del mundo.
Claro que algo así no se puede concebir en las aulas escolares en donde se sustentan exámenes para evitar que alumnas y alumnos, no desnudos, por supuesto, pero sí con ropas ligeras para evitar en lo posible que pudieran llevar algo escondido entre sus ropas que les pudiera contener las respuestas del examen a sustentar.
Obviamente que esto no sería estar en contra del progreso de la tecnología digital; pero sería preferible examinar alumnos en forma presencial que a distancia, porque todo examen que se haga a distancia puede perder veracidad.
Sea pues. Vale.