Opinión

INDICADOR POLITICO: 9. T-MEX: AMLO-CSP, continuidad salinista neoliberal con el Tratado

Por Carlos Ramírez

Viernes 17 de Julio de 2026

Andrés Manuel López Obrador, su partido Morena y su sucesora Claudia Sheinbaum Pardo dijeron muy clarito muchas veces que su función en el gobierno sería la de liquidar el neoliberalismo de mercado que se había instalado en el proyecto nacional de desarrollo desde diciembre de 1982. A 44 años de distancia, el neoliberalismo sigue activo a través del vigente Tratado de Comercio Libre.

A pesar de ese compromiso tan estricto, la economía mexicana no pudo engarzar el movimiento pendular lógico del neoliberalismo al populismo. En términos estrictos, el modelo político del lopezobradorismo tampoco alcanzó ni de lejos una caracterización populista y siete y medio años la alternancia de 2018 quedó anclada en el neoliberalismo de mercado que determina las relaciones políticas y sociales del grupo político a cargo del Ejecutivo y la mayoría de las posiciones de elección popular.

El modelo político de López Obrador ni siquiera aspiró a tratar de darle a su movimiento de masas alguna de las características que su mentor Arnaldo Córdova había definido como populismo en el proyecto del presidente Lázaro Cárdenas. En consecuencia, López Obrador encabezó lo que también la teoría del populismo ha establecido como caracterización desde las ciencias sociales: el bonapartismo caudillista, derivado del golpe de Estado de Luis Napoleñon Bonaparte en 1851 apoyado por la nueva subclase social dominante: no los obreros, sino el lumpen de los desclasados como grupo no productivo en el modelo de lucha de clases de Marx, dependientes de dinero entregado directo por el poder; Bonaparte alcanzó la presidencia y se declaró Emperador.

El plan de desarrollo de López Obrador no fue una propuesta programática de reorganización del sistema productivo con el Estado estimulador de la economía, sino un documento dogmático que en nada modificó la configuración orgánica del neoliberalismo y la inflación en modo del FMI, con empresas públicas que no han tenido efecto multiplicador en la economía y han utilizado los recursos presupuestales en casi siete años sólo para beneficiar a 40 millones de personas con dinero en efectivo y entregado de manera directa pero sin que se convierta en demanda efectiva.

La presidenta Sheinbaum Pardo revalidó la vigencia del plan retórico de desarrollo de López Obrador, aunque lo llamó Plan México más como metas de gobierno que como Proyecto Nacional de Desarrollo, y de todos modos confundiendo retórica social con reestructuración de la planta productiva industrial y del campo que sigue yendo a la cola de la locomotora del tratado de Estados Unidos con Donald Trump.
El viejo populismo que contrapunteaba al neoliberalismo en la historia de México desde la Constitución de 1857 se ha reducido a un mero asistencialismo de dinero regalado a un lumpen como ejército electoral de reserva.

La clave política económica del ciclo morenista se localiza en una estrategia mixta: mantener todo el aparato doctrinario y de estructuras productivas del neoliberalismo de mercado con el cumplimiento de aplicar de manera estricta la doctrina antiinflacionaria del FMI que ordena a los países en Cartas de Intención de Política Económica atacar la inflación por el lado de la demanda controlar salarios, bajar PIB y evitar que el dinero regalado se convierta en demanda efectiva que impulse los precios.

Si los gobiernos desde De la Madrid Hurtado y Salinas de Gortari hasta Peña Nieto aplicaron un neoliberalismo populista con programas de apoyo a los más pobres y con el límite de mínimos de bienestar no de bienestar social, el lopezobradorismo perfila las características de un asistencialismo neoliberal en modo bonapartista también neoliberal. No hay mejor definición de lo que ya se puede considerar como la ideología neoliberal en el asistencialismo que el apotegma por el bien de todos, primero los pobres, y asignarle a los pobres desclasados el dinero que impida revoluciones, alzamientos o confrontaciones que pongan en peligro la economía de mercado a favor de la apropiación privada de la riqueza social. El primero los pobres es el candado bonapartista para poder seguir aplicando la política económica estructural del neoliberalismo.

El Plan México es un programa de la presidencia de la República que no modifica la estructura productiva del país, ni genera una nueva planta industrial y agropecuaria con capacidad de autonomía y competencia con Estados Unidos. Frente al escalamiento de Tesla y sus automóviles con inteligencia artificial, México ya logró la gran victoria con el cochecito de juguete Olinia 1 que hasta ahora no podría ponerse en operación porque no cumple los requisitos de las leyes automotrices.

El neoliberalismo de Salinas quedó amarrado al Tratado de Comercio Libre y el morenismo no tuvo ni argumentos ni iniciativas para modificarlo. Mientras tanto, el Tratado con Trump está rescatando cadenas productivas por ejemplo, la automotriz que va a reventar a México; Washington sí está aplicando el modelo de sustitución de importaciones mexicanas, mientras aquí se ahogan con los aranceles que contradicen todo el espíritu del Tratado.

Política para dummies: la política se pervierte con la política.
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