Opinión

COTARRO POLÍTICO: TERCIA DE REINAS

Por El Pipergüit

Miércoles 8 de Julio de 2026

Hace algunos años, cuando se hablaba de la sucesión del poder en Nayarit, los nombres casi siempre eran de hombres. Hoy la conversación es distinta. Y, aunque todavía falta camino por recorrer, sería mezquino no reconocer que las mujeres han dejado de ser invitadas de lujo para convertirse en protagonistas.

No vengo a decirles a quién elegir ni a señalar; mucho menos a destapar a nadie. Bastante trabajo tienen los partidos como para que este escribano les haga la tarea.

Les voy a hablar de tres mujeres que, por distintas razones, han logrado colocarse en la conversación política de nuestro estado, pues ya contienden para ser la elegida defensora de la 4T y candidata para gobernar Nayarit.

María Elizabeth López Blanco representa, quizá, la política menos estridente. No necesita el reflector todos los días para hacerse presente; sin embargo, su presencia política resulta mucho más constante de lo que muchos alcanzan a percibir... Quienes la conocen hablan de una mujer que escucha, construye acuerdos y privilegia el trabajo interno antes que el protagonismo. Fiel fundadora de MORENA, con una capacidad increíble para cautivar a quien la escucha, no por nada ha logrado afiliar a miles de personas al movimiento, sin hacer tanto ruido sigue dando pasos firmes y eso es una gran virtud. Pero, tal vez esa virtud sea también su mayor reto: en una época donde parece que quien más aparece es quien más trabaja, ella todavía tiene el desafío de darse a conocer entre quienes sólo consumen política a través de una pantalla.

En un extremo opuesto tenemos a Geraldine Ponce; pertenece a otra escuela, la de acción y comunicación permanente. Tiene presencia, conecta con la gente y nadie puede negar que sabe aprovechar los tiempos modernos. Ha demostrado capacidad para ganar elecciones y mantenerse vigente. Pero también es cierto que, cuando se camina siempre bajo los reflectores, cualquier gesto puede magnificarse. La seguridad inspira... aunque, en ocasiones, algunos la confundan con soberbia. Así de ingrata suele ser la política.

Jasmin Bugarín aporta algo diferente: experiencia. Ha recorrido distintos espacios públicos y conoce como muy pocos esos pasillos donde se toman las decisiones. Esa trayectoria le ha dado tablas, aunque también le ha significado cargar con críticas de quienes ven los cambios políticos con desconfianza. Al final, será la historia la que determine si esos movimientos fueron oportunismo o capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos.

Las tres son distintas, las tres tienen fortalezas, también áreas de oportunidad. Y las tres, para bien o para mal, han demostrado que saben competir en un terreno que durante muchos años fue considerado exclusivo de los hombres. Lo curioso es que solemos exigirles más.

A un hombre le celebramos el carácter; a una mujer le llamamos temperamental.

A un hombre le reconocemos la lealtad y la firmeza; a una mujer le cuestionamos el tono y su accionar.

Y cuando una mujer decide levantar la voz, nunca falta quien pretenda enseñarle cómo debería comportarse.

Pero, buscando sinceridad...

¿Existe acaso un solo ser humano sin contradicciones?

¿Una sola persona que no haya cambiado de opinión, cometido errores o tenido un mal día?

No.

Ellas tampoco tendrían por qué ser la excepción, porque en toda persona encontraremos virtudes e imperfecciones, constancias e inconsistencias, aciertos y tropiezos. La diferencia está en que unas y otros deciden seguir caminando a pesar del juicio de los demás, en eso y por eso, las tres son reinas.

Famosas últimas palabras: En el ajedrez, la reina es la pieza con mayor libertad de movimiento, puede avanzar, retroceder, atacar y defender. No encontré mejor título para esta columna porque hoy, en el tablero político de Nayarit, son tres mujeres quienes están moviendo gran parte del juego. Y, como en el ajedrez, nadie gana partidas ignorando el poder de una reina.