No recuerdo bien si lo leí en alguno de los libros del escritor y caricaturista Eduardo del Río (Rius) o si se lo oí decir a alguien, pero lo que si recuerdo es aquella esencia de lo que escuché alguna vez, pues se decía que en este planeta hay alimentación suficiente para todos los seres vivos que lo habitan; sin embargo, las hambrunas por falta de alimentos que persisten en varios países de los cinco continentes se deben precisamente al acaparamiento de los países ricos para contar fehacientemente con un dominio absoluto sobre aquellos países sometidos y sumidos en el hambre.
Pero también se ha visto que ese acaparamiento de algunos productos alimenticios y hasta de uso doméstico, se han dado o se dan para poder mover el mercado de diversas mercancías de acuerdo a los intereses económicos de esos acaparadores, tal y como se ha visto últimamente y ya desde hace un buen tiempo.
Quizás haya quienes se acuerden como aquella vez que en buena parte de nuestro país o tal vez en todo comenzó a escasear el café soluble allá a principios de los años 70 del siglo pasado, café de una de las principales marcas comerciales a la que estaba o está más acostumbrada la gente a comprar. Lo extraño de aquel suceso fue que al mismo tiempo que no se encontraba ese café soluble en tiendas de abarrotes, y tiendas de autoservicio, empezaron a proliferar tiraderos en plazas y jardines públicos, así como en aceras de las principales avenidas de algunas ciudades, pero con un precio más elevado de su valor comercial.
Luego de que terminó este mitote del café soluble, entonces lo mismo ocurrió con una conocida pasta dental la que, al igual que el café en su momento, desapareció de las tiendas y demás negocios, para aparecer en esos tiraderos de venta informal, tiraderos en donde también se vendías casetes grabados con música, así como demás chucherías de diversos productos de uso común.
Hoy en día se siente una posible especulación con el jitomate y el limón, productos que se han encarecido de un día para otro; sin embargo, no es la primera vez que esto sucede, pues es bueno recordad cómo a mediados de la década del 2000 el limón desapareció prácticamente del mercado, pero lo curioso es que los proveedores de este producto seguían repartiéndolo en las bodegas del mercado de abastos, aunque con su venta restringida en cuanto a cantidad, no así en el precio. Poco tiempo después se normalizó la venta de limón tanto persa como colima, para posteriormente dar paso al aumento de precio del tomatillo de hoja, luego el aguacate, producto que se llegó a cotizar hasta en más de 100 pesos el kilo; luego los chiles de diversas especies y luego otra vez el aguacate, producto que, al parecer, por ahora su precio ya está estable.
El problema es que la especulación de varios productos se ha estado realizando cotidianamente en nuestro país, por lo que mucha gente se pregunta cuál producto amanecerá encarecido o que se diga que ha escaseado considerablemente; algo que ya sucedió en varias épocas con el frijol, el maíz, el trigo y otras gramíneas con el pretexto de invasión de plagas que acaban con las cosechas o, en determinado caso, por afectaciones de los químicos de los fertilizantes o por ser granos transgénicos. En fin, pretextos nunca faltan para encarecer diversos productos, pues a la mejor mañana amanecen más caros los plátanos, pepinos, papas, repollos, lechugas, algunos otros frutos, etcétera; todo está en lo que idee alguno o algunos de los que gustan de especular con lo escaso o poca producción de algunos productos, aunque sea ficticia esta baja producción o que haya escaseado algún producto por equis razón o motivo.
Entre 2004 y 2015 por razones personales me vi involucrado con una bodega en el mercado de abastos, al poniente de la capital nayarita, por lo que me di cuenta de algunos casos de acaparamiento, como aquel del limón, porque como me tocaba recibir la mercancía que llegaba a la bodega, por la confianza que ya tenía con la mayoría de los proveedores, en el caso del limón persa, le pregunté a la persona que surtía este producto por qué se decía que estaba escaso el limón y que por eso estaba muy caro, a lo que me respondió que sus almacenes estaban llenos, pero que también surtían a varias bodegas en Guadalajara, Jalisco, y en varias ciudades de Zacatecas; al preguntarle que, por ser un producto perecedero y no podía aguantar muchos días almacenado, me respondió diciendo que hay métodos para poder mantener fresco el limón.
Sea pues. Vale.