Opinión

INDICADOR POLITICO: MORENA Y EL FANTASMA DE 1997 Y 2000: PERDER MAYORÍA Y KO

Carlos Ramírez

Viernes 13 de Marzo de 2026

Aislado por las crisis económicas y políticas, con un PRI dividido por la sucesión presidencial de 1988 y 1994, con los desprendimientos de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Manuel Camacho Solís y su urgencia por deslindarse de Carlos Salinas de Gortari por el fantasma de Colosio, el presidente Ernesto Zedillo llegó a las elecciones legislativas de 1997 y en las votaciones su PRI perdió la mayoría absoluta y la oposición fue articulada por Porfirio Muñoz Ledo en el Grupo de los Cuatro que le quitó capacidad de decisión al gobierno.

Con circunstancias particulares, pero en el entendido de que las grandes correlaciones políticas son las mismas, Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum Pardo y Morena podrían estar reproduciendo en 2026-2027 el escenario político de 1994-1997-2000 que llevó al PRI a perder la Jefatura de gobierno del DF, la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y la presidencia.

Lo que vino después de 1997 fue el escenario lógico: Zedillo no supo con quién pactar, el PRI se dividió, los candados priistas le impidieron poner a su candidato presidencial y la oposición aún dividida en dos figuras carismáticas le ganó la presidencia de la República.

Aunque los hechos políticos se repiten Marx/Hegel como tragedia/farsa, la inexplicable decisión de Palacio Nacional y del Palacio de Invierno de Palenque de enviar la iniciativa de reforma electoral al congreso con el aviso más que clarísimo del Partido Verde y el Partido del Trabajo de que no votarían a favor sólo reveló al final la imagen de Morena dividido a su interior y fracturada su alianza con sus dos compañeros electorales de viaje, el Verde apenas en la elección del 2024 y el PT con López Obrador desde el 2006. Y como los mensajes parecen haber quedado claros, Morena ya dejó el indicio de que rompió con el PV y el PT, pero con el saldo inocultable de las legislativas del 2024 nada más ganó el 48% de los votos y logró las mayorías absoluta y calificada sólo por la alianza con estos dos partidos-rémora.

Lo que mostró muy en claro el contenido de la iniciativa de reforma electoral derrotada el miércoles 11 fue su intencionalidad de reacomodar elecciones distritales y plurinominales para que el partido Morena por sí solo pudiera quedarse con las mayorías absoluta y calificada y en todo caso desfondar al PV y al PT de diputados en lo individual.

Lo que viene en la reforma en modo de Plan B o Plan D porque toma las dos iniciativas A y B de AMLO parece que no va a darle al grupo dominante la mayoría calificada que podría cambiar la Constitución sin la oposición, e inclusive en algunos círculos más reflexivos de Morena existe la preocupación de que el mensaje del voto opositor para parar en seco a la reforma pudiera extenderse a la construcción de una nueva mayoría opositora en el 2027 como el Grupo de los Cuatro de 1997.

En círculos morenistas menos dogmáticos y con mayor experiencia política se está percibiendo el mismo indicio de falta de liderazgo político real y la ausencia de negociadores convencidos para reconstruir alianzas, y hay quien piensa que el presidente emérito López Obrador ha sido muy bueno para concitar consensos, muy malo para establecer compromisos y concesiones reales y demasiado intolerante para cumplir pactos con quienes sienten que están haciendo su juego particular y no el juego lopezobradorista.

En este escenario, la figura que destaca en la crisis que no esconde el fracaso de la reforma electoral es el experimentado legislador Ricardo Monreal Avila, porque tenía muy claro el alcance invotable de la iniciativa, dicen que mandó mensajes de alerta a donde tenía que remitirlos y su pasividad en las horas previas a la votación dejó entrever que le habían puesto un estate quieto porque el juego oficial estaría buscando la derrota de partidos para replantear alianzas individuales.

Las primeras encuestas de tendencias electorales sobre las legislativas de 2027 colocan a Morena en el límite de 40% mínimo, para algunos; máximo para otros y para la mayoría calificada dependía de un buen acuerdo con el PV y el PT pero en términos de alianzas negociadas y no en función del enfoque autoritario que en los últimos años ha visto a estos dos partidos como males necesarios y que en alguna circunstancia habría que romper con ellos.

La lección política que dejó la crisis de 1997 puede ser considerada como planteamiento analítico válido en 2026: la división en el partido en el poder, la falta de un control estricto del presidente de la República sobre su partido y el juego personal del expresidente y su agenda propia encuentran un partido dominante balcanizado y como archipiélago convirtieron al PRI en minoría y perdió las presidenciales en el 2000.

El desdén a los aliados, el modo de control autoritario de López Obrador y liderazgos indisciplinados estarían provocando que el fantasma de 1997 se aparezca, en modo shakesperiano, en los dos Palacios: el Nacional y el de Invierno de Palenque.

POLÍTICA PARA DUMMIES: La política no es inédita sino una cinta de moebius.

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