Que los cuatroteístas anden diciendo que no existe el riesgo de la disolución de su alianza, aún así no se apruebe la iniciativa de la Presidenta que propone reformar la Ley Electoral de nuestro país, se empieza a sentir como el efecto de las pensaditas de las que habló la misma Jefa de la Nación.
Aunque no hay que descartar que en las pensaditas contó con el apoyo no únicamente de sus asesores, sino también de los dirigentes de los partidos que hasta ahora están aliados con Morena.
Digo lo anterior porque tal parece que ahora son todos ellos los más interesados en que la iniciativa sea desechada, mientras salen a decir que su relación sigue intacta y que así la mantendrán cuando menos en los próximos cuatro años.
Y es que posiblemente intuyeron que las propuestas de Claudia Sheinbaum Pardo les podrían afectar de rebote, porque sin plurinominales, tal y como se han seleccionado históricamente, hasta el partido en el poder podría perder su mayoría.
La 4T tiene positivos, sin duda, principalmente por la distribución de recursos que hace a través de la Secretaria del Bienestar, pero también tiene negativos y no sólo porque los recursos que se distribuyen cada vez se sienten menos, por el alza de casi todos los productos de consumo básico, sino también porque muchos de los cuadros que han llevado a cargos públicos, no han seguido al pie de la letra los principios de no mentir, no robar y no traicionar.
En la clase política hay de todo, inclusive más que en las boticas, y a la ciudadanía es a la que en su momento le toca clasificar, pero lo que resulta insalvable, es que haya fallas en el ejército del poder y que todo empieza desde el momento que se emiten los votos.
Por todo lo anterior se puede dar lo que al final de cuentas nada más sería una afectación menor a la intención reformista de la Presidenta, pero si se aprueba la reforma, lo más seguro es que a todos les pegue parejo.
SECRETO A VOCES: Dicen que no hay que hacer cosas malas que parezcan buenas.