Afortunada e infortunadamente, los Estados Unidos y el espurio estado de Israel han comprobado que no es lo mismo agredir a un país indefenso como Palestina que a uno que ha demostrado fehacientemente que tiene una fuerte capacidad bélica de defensa, como el Estado Islámico de Irán.
Afortunadamente porque los Estados Unidos y sus aliados están sintiendo en carne propia que haber agredido a Irán no fue enchílame otra y que debieron aplicar la máxima de no subestimar a nada ni a nadie. E infortunadamente, porque este conflicto podría expandirse no nada más al entorno inmediato del Medio Oriente nada más, sino que existe la posibilidad de que se extienda más allá involucrando a países cercanos y lejanos que no tengan, por lo pronto, nada que ver en esta abusiva agresión del gobierno gringo e Israel.
Lo que pudiera sorprender más es que haya países y gente que apoye la agresión estadounidense-israelí e incluso, que estén apareciendo en las redes sociales leyendas como: oremos por Israel, siendo que, a todas luces, Israel es el principal culpable de la desestabilización en Medio Oriente; claro que con la ayuda de los Estados Unidos debido al interés de dominar y tener bajo su mando toda esa región inundada de petróleo que es a fin de cuentas lo que más le preocupa a los gringos, porque según se ha documentado, el subsuelo de lo que ahora son los Estados Unidos se está secando en cuanto a petróleo se refiere y, aunque se diga que ya en poco tiempo el petróleo ya no será necesario para la movilidad de los vehículos automotrices y demás maquinarias, se entiende que del petróleo no nada más se obtienen combustibles, sino que hay infinidad de derivados de este producto del subsuelo de varias zonas en el planeta, el petróleo es mucho más necesario para la fabricación de todos estos derivados que, prácticamente están en todos lados y en todas partes de lo que utiliza hoy en día la humanidad.
Tal es el caso precisamente de los vehículos de todo tipo los que, desde sus ruedas, asientos, pedales, manijas, volantes, tableros, forrados del interior y hasta partes de las carrocerías contienen derivados del petróleo; lo mismo que muchas telas sintéticas con las que se producen vestidos, suéteres, cobijas, sábanas, almohadas, etcétera. Igual infinidad de utensilios para cocina, así como recipientes de plástico; calzado, bolsas de todo tipo y de bolsos y, lo peor, se dice que hasta productos médicos, no nada más varios o la mayoría de los aparatos que se utilizan en los quirófanos, sino hasta medicamentos, pues se ha documentado que, desde principios del siglo XX, gracias a la familia Rockefeller se comenzaron a producir medicamentos con base en el petróleo que, para que se pudieran y puedan vender de inmediato esta familia comenzó a satanizar los productos naturales de curación como yerbas que ancestralmente coadyuvaron a la buena salud de la humanidad; pero, como la salud no es negocio, mejor enfermar a la gente y solamente buscar su alivio que no su curación, para que los seres humanos se hicieran consumidores de esos supuestos medicamentos para seguirse enfermando con la creencia de que aliviarse era curarse.
Los gringos y posiblemente otros países saben que, así la movilidad de los vehículos en un futuro cercano sea por medio de la electricidad u otros medios de propulsión, la extracción del petróleo seguirá siendo necesaria durante muchos años más, quizás décadas e incluso siglos, si es que siga existiendo la humanidad, porque de acuerdo a lo que se dice que son ahora las bombas nucleares cuya fuerza aumenta cada día, por lo que, en caso de agrandarse el conflicto iniciada por el gobierno gringo y el de Israel, podría darse el caso de que mientras crece la conflagración aumente el envío de bombas con capacidad destructiva cada vez mayor, lo que podría ocasionar que, al final del conflicto, queden en el planeta los vencidos muertos y los vencedores moribundos; ah, pero eso sí: con una contaminación radioactiva que dure en la atmósfera durante muchos siglos y, que por lo mismo, los moribundos vencedores no puedan poner su bandera en ninguna parte del mundo.
Como la mayoría de los medios de información están supeditados a la jerarquía estadounidense, en esa gran mayoría informativa pintan a los gringos como los buenos de la película y a los iraníes como los malos, siendo que claramente los peores son los gringos e israelíes. En las redes sociales ya se ven videos de ataques mediáticos contra Irán.
Sea pues. Vale.