En abril de 1927 se consolidó la vía férrea entre los estados de Nayarit y Jalisco, específicamente entre las poblaciones de Ixtlán del Río, Nayarit, y La Quemada, Jalisco; hecho al que se le denominó entre el gremio ferroviario como la punta de hierro, logrando conectar así por vía de ferrocarril el norte con el sur de nuestro país.
Todavía en ese año no se desecaba al ciento por ciento la laguna de Magdalena, una laguna considerada como la segunda más grande de México después de la de Chapala; una desecación que se había iniciado desde mediados del siglo XIX supuestamente para aprovechar tierras agrícolas y que culminó en el año de 1934.
Como la entonces línea ferroviaria Sud Pacífico de México, filial de la compañía estadounidense Southern Pacific Railroad debido a su expansión en México necesitaba personal en todas las ramas y servicios estuvo contratando gente que habitaba las poblaciones por donde se extendía su vía férrea y una de esas poblaciones era, precisamente, Magdalena, Jalisco, en donde hacia su lado poniente existió una gran laguna que aportaba muchos beneficios a todas las poblaciones que se encontraban en su entorno; incluso, según viejos ferroviarios, hasta transporte de personas por lancha había, ya que la laguna conectaba con Etzatlán, Ahualulco, Hostotipaquillo y otras más.
Y si bien se desecó esta laguna para ganar tierras agrícolas, hoy en día, por lo regular se miran más tierras desérticas que con algún tipo de siembra, ya que la autopista 15-D que corre de Guadalajara, Jalisco, a Tepic, Nayarit, y viceversa atraviesa en gran parte aquella zona que alguna vez estuvo cubierta por agua, zona que se mira totalmente seca y casi sin siembras; quizás más lejos sí, pero por donde pasa esta autopista no se ve nada que haya sido de provecho para el cultivo.
Tan grande era esta laguna que se llegó a contar la anécdota entre antiguos ferrocarrileros que cuando un muchacho de aquel entonces tuvo que ir a Mazatlán, Sinaloa, para reafirmar su ingreso como trabajador del ferrocarril, debido a que en el bello puerto sinaloense se encontraban las oficinas generales y ahí tenían que ir a registrarse los trabajadores de nuevo ingreso. Ya para finales de los años 30 e inicio de los 40 del siglo pasado, las oficinas generales se cambiaron a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, quedando en Mazatlán, Sinaloa, nada más la oficina de recursos humanos para el personal trenista y locomotorista. Así que, cuando este muchacho vio el Mar por primera vez, se dice que comentó muy asombrado y con los ojos muy abiertos: oye, esta laguna sí que está más grande que la de Magdalena; lugar de donde era oriundo, precisamente.
Sin embargo, como una de las características de una parte de la humanidad es ir siempre en contra de la Naturaleza, no nada más se desecó la laguna de Magdalena haciendo cambiar drásticamente el medio ambiente de esa zona que ocupaba esta laguna, cambios en el ambiente climático, así como desaparición de flora y fauna. También se han desecado otras partes del país, así como la desaparición de humedales, arroyos, desvíos de ríos ya sea para hacer rendir más la agricultura, pero también e infortunadamente, para construir viviendas, calles, calzadas y avenidas debido al crecimiento de las manchas urbanas en prácticamente toda la República Mexicana.
Se llegó a documentar en el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006) que se pensó en desecar el lago de Chapala, en el estado de Jalisco, dejándolo a un 60 por ciento de su cota original, para aprovechas la zona que quedara seca para cultivos de diversos productos. Así que, por lo mismo, se comenzó a retener el agua que le llegaba al lago de los estados de Guanajuato y Michoacán, principalmente; una desecación que pudo haber sido si no es que la Naturaleza dijo no estar de acuerdo con este proyecto.
Así que, cuando ya la orilla del lago se veía más distante del nivel original, es decir, de los malecones y zonas de contención del agua, al comenzar la temporada de lluvias ya en el último tramo del sexenio de Vicente Fox, las lluvias fueron tan abundantes y beneficiosas que el nivel de agua comenzó a subir cubriendo las tierras que habían quedado secas a propósito, muchas de las cuales ya estaban barbechadas y listas para la siembra, así que, adiós Nicanor, te llamabas, la Naturaleza hizo lo suyo al no estar de acuerdo que se modificara un nivel por ella establecido, pero que, a esos humanos que odian a la Naturaleza no les pareció que se les llevara la contra.
Sea pues. Vale.